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El Comentario ¡El que avisa, es avisador!

Que no cunda el pánico, pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, sobre todo cuando no tienes el control

Las noticias no son las peores, pero no son tampoco las más halagüeñas. Seamos obedientes, más que nunca contrastemos la información que recibimos, no nos dejemos influir por el alegantín de turno, son los expertos y nuestras más cercanas autoridades en el terreno sanitario, serán ellos quienes nos marquen el camino a seguir.

Se puede elegir otro tema, pero es ahora cuando se quiere oír hablar de cómo debemos de actuar por estos lares, cuando estamos oyendo un día sí y otro también que, las victimas van aumentando y ya no tan lejos. No nos vamos a convertir en más papistas que el Papa, pero si debemos de recordarles a los mandos medios que los experimentos sean los justos, que no nos expongan por sus criterios personales.

Estos días atrás estamos oyendo voces, no cualquiera, voces de personas conocedoras de cuestiones delicadas dentro y fuera de la sanidad en general, de cómo están viendo con cierta ligereza, la utilización del recinto Hospitalario Materno Infantil para resguardar a algunas víctimas posibles del coronavirus.

Las voces que se oyen son para decir que posiblemente se pueda estar pecando de no ser todo lo exigente posible y más con este virus, que se debiera de tener una ubicación con mayor garantía para el o los afectados y para el resto de los pacientes.

Se habla de un espacio en principio muy acorde para la situación en el Dr. Negrín, y lo único que se pide es que no se ponga en riesgo algunos recintos hospitalarios de mayor vulnerabilidad por los pacientes que atienden y para el fin que está el recinto concebido, como puede ser un Hospital Infantil, un Geriátrico y todo aquel establecimiento que su tipología sea altamente sensible en cuanto a sus pacientes se refiere.

No vale sembrar alarmas gratuitas y que solo valga para complicarnos la vida. Pero tampoco podemos volver la cara a otro lado cuando está en juego nuestra salud, nuestra existencia, nuestro día a día. No vamos a querer ver en nuestro alrededor esas imágenes que parece más bien sacada de alguna película de terror, donde las exigencias a cumplir las normas que se dicen se llevan a los extremos, castigando a aquellos que no lo hicieran, creo que eso solo queda para unos momentos de descontrol y de desconocimiento.

Sabemos que todo un país como Italia está paralizado por el coronavirus, que no se sale a la calle, que no se va a trabajar, que la vida social pasa a no ser importante por ahora. Mientras, desde lo más lejos nos llega la imagen de la visita del presidente chino al lugar de origen de virus, dando muestra de que esto remitirá, pero tenemos que ser consecuente con lo que nos toca apechugar.

En estos menesteres algunos políticos del tres al cuarto no son los mejores aliados para poder reconducir más pronto que tarde esta ya pandemia. Vemos como algunos actos públicos de participación masiva por estas fechas no se aplazan, algunos pensamos que debieran de ser prohibidos, sin ningún titubeo, habrá otros días más adecuados para cualquier celebración, ahora todo, según los entendidos, es un riesgo.

Sé que puede sonar mal, pero no soy yo quien lo dice, son los hechos quienes aconsejan a no ser atrevidos y menos cuando lo que ponemos en juego son otras vidas que con mayor o menor criterio consideran que, como no se suspende el evento no corre peligro alguno.

No podemos obsesionarnos ni perder el norte por el miedo, pero tampoco podemos creernos que, si un evento se aplaza por necesidad y para prevenir posibles contagios que luego repercutirán, no solo en aquellos que eligieron divertirse, sino en la población en general, sinceramente, no me importa no vivir unos carnavales y si seguir permitiendo disfrutar de buena salud.

Audio_El Comentario Martes 10 03 2020



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