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El Comentario ¡Yo soy de aquí y de allá!

Después de cada tempestad viene la calma

Eso parece que se está dando en el nacionalismo canario. Y no es de extrañar que se haya vivido la situación política entre las formaciones NC y CC con tanta virulencia, llevándose este enfrentamiento a extremos de hacerse el mayor daño político posible si pudieran conseguirlo.

Desde una situación tan radical, y con solo siete meses de legislatura, parece que vuelven a verse brotes de convivencia en esos lugares donde se consiguió mantener viva la marca. Esto no es tampoco para cortarse las venas, esto pasa hasta en las mejores familias, después de un buen pleito viene las mejores celebraciones y reconciliaciones.

En política las cosas que se suelen dar es como la vida misma, estas formaciones políticas nacionalistas, estas familias que un día durmieron bajo el mismo techo idealista, saben que la división los llevará a la desaparición o a la debilitación en el marco presencial de las instituciones públicas.

Es bueno que arreglen sus diferencias, sin duda, ganarán todos. Pero no podemos pasar por alto que los pleitos, las broncas entre hermanos suelen ser muy incisivas en todos los aspectos, y se necesita un tiempo prudencial, a veces largo, otro no tanto, y a veces nunca más se vuelven a encontrar, en este caso que nos trae parece que existe una condena positiva, sus seguidores, en el fondo quieren volver a convivir, con las virtudes de unos y la corrección de defectos de otros y que, resurjan como el ave fénix en la política regional como un solo partido nacionalista.

Alguien puede pensar que quienes están en ese pensamiento son unos pobres ilusos o soñadores de algo “del nunca jamás”. Fuera como fuere hoy en día corren tiempos propicios para creer en que es posible que después de tocar fondo, en un lado y en otro, llega la hora de empezar a reconstruir desde abajo, con la necesidad de mostrar la mejor cara de un lado y de otro, con los gestos generosos de compartir gobiernos en ayuntamientos tan importantes como Telde y Santa Lucia, poblaciones que tanto han dado a la historia del nacionalismo canario, es un avance muy importante.

Hablamos de un Gobierno nacionalista en Telde y otro a la vista, mayoritario en Santa Lucia, donde se encuentran dos familias que parecían que no tenían remedio, pues el fin ha podido más que los intereses partidistas, la preocupación de querer dar estabilidad y un gobierno que traiga a la ciudad de tranquilidad y gobernabilidad para todos, sin distinción política ninguna.

El reencuentro de estas familias nacionalistas, en Fortaleza y Nueva Canarias puede ser bueno, siempre y cuando las bases, en esta ocasión, se coloquen de tal manera que no existan fisuras algunas, traducido, que no exista motivo de desconfianza entre ambas formaciones de ningún tipo. Se puede decir que, si se consigue lo que estos dos municipios, Telde y Santa Lucia, como laboratorio político, intentan mostrar que sus efectos pueden ser más beneficiosos que dañinos para la gran familia, tienen medio camino andado para poder volver a la senda de crear expectativas en favor del nacionalismo tegional.

Los personalismos, aunque parezca imposible, no son necesariamente inherentes a la solución de un nacionalismo cohesionado y de futuro, las experiencias serán de gran importancia en esos pilares que darán continuidad y vida a cualquier proyecto que se precie no olvidar nunca sus raíces.

En Canarias por ahora somos muchos los que creemos que un partido nacionalista aún debe de estar entre nosotros y compartir vida y espacios con los partidos nacionales.

Audio_El Comentario Miércoles 19 02 2020



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