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¡Nunca hará nada, quien todo lo deja para mañana!

Ayer oíamos al alcalde contándonos como le había ido en la reunión donde se ponía sobre la mesa el problema de la GC-1

Las obras para que los miles de grancanarios que utilizan la GC-1 tengan una vida más apacible, para que puedan llegar a sus destinos sin sobresaltos, sin gastar más combustible del necesario, para que su tiempo sea valorado, no arrancará hasta el año 2022. Eso en cuanto a los que utilizan principalmente sus vehículos privados para los desplazamientos a los puestos de trabajo.

Para los usuarios del transporte público la animación y el estímulo que se le ofrece es nula o peor si se quiere, pues no se le concede, ni haciendo ninguna prueba para querer atraer usuarios al uso del transporte público, poniendo de prueba el llamado carril Bus VAO que, según los entendidos, sería lo más apropiado.

Ayer según leemos en la crónica de Gaumet Florido en Canarias 7, nos apunta lo siguiente; “en la Comisión no se habló ni de la tangencial ni del tren, pero sí del carril Bus –VAO, pero esta alternativa no es viable aún porque, según Franquis, que se hizo eco del criterio de los técnicos, no hay otra alternativa a la GC-1 y no sería una solución destinar uno de sus carriles al Bus-VAO. Sí apostó por dar más información a los usuarios sobre la situación del tráfico en la vía para que el ciudadano planifique sus salidas”. Pablo Rodríguez, el que fuera el anterior Consejero de Obras Públicas y Transporte del Gobierno de Canarias, al finalizar aquella reunión que se consiguió sentar a los pesos pesados del transporte de los dos Gobiernos, el Insular y el Regional, convocados por la que fuera alcaldesa accidental Glorias Cabrera, apuntaba sobre el carril bus-VAO que no solo construyendo carreteras se solucionan los problemas de movilidad, pues se trata de crear un carril segregado para uso exclusivo del transporte público y los vehículos de alta ocupación.

Gran Canaria y los grancanarios, al margen de los colores políticos de los gobernantes de turno, están cansados que los problemas de transporte, hasta la fecha, las soluciones no llegan o llegan tarde. Cuando se habla de la GC-1 se habla de una vía donde un día sí y otro también se suceden accidentes de tráfico y atascos kilométricos que colapsan la circulación en el principal corredor viario de la isla con una media de 160 mil vehículos diarios, que no es moco de pavo.

En aquella reunión, se destacaba por los compañeros presentes que el principal acuerdo que salía del encuentro era la creación de una comisión técnica de seguimiento, incluyendo a la Dirección General de Tráfico, para así coordinar el trabajo de las administraciones y buscar fórmulas conjuntas, tanto fue que anunciaban su primera reunión para el mes siguiente, ósea para marzo/abril del 2019, hecho que no sucedió.

Visto lo visto, con color o sin color político, nos guste más o menos sus miembros, gracias a la plataforma que ha salido a la palestra poniendo el grito en el cielo, tenemos, parece ser, y así nos lo contó ayer el alcalde, Héctor Suárez, compromisos que terminarán con proyectos y financiación para empezar a buscar soluciones, comenzando las mismas dentro de dos o tres, o cuatro años, todo depende, ahora sí, de la plataforma y la paciencia de los 160 mil votantes que transita ese carril todos los días.

No son de fiar, seamos más participativos, ellos no se han ganado la credibilidad de dejarles por su cuenta y riesgo, máxime cuando lo que está en juego es nuestro tiempo y nuestra salud carretera, en el día a día.

 



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