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David González Déniz, gerente de Quesos Lomo Gallego, cuenta para El Mostrador la historia de su empresa desde sus humildes comienzos

Cosechar premios es bonito y halagador, pero lo más importante es seguir conquistando hogares y paladares dentro y fuera del archipiélago

En directo para El Mostrador de Ezequiel López, David González ofrece un interesante recorrido por la historia de una empresa que, de la nada y casi como una broma, recuerda David, comenzó su andadura allá por el año 2001 en el municipio de San Mateo, con el respaldo y confianza de sus padres que, hasta el día de hoy no le han dejado de acompañar apoyar y aconsejar. Sus comienzos fueron duros y no podían dedicarse solo a esto, porque ni entendía del entramado de fabricación, ni tenían línea de producción, como para subsistir de ello. Ya en 2004 se empieza a pasteurizar leches y buscarle la línea al producto, enfocando la producción a volúmenes y líneas de productos.

En 2007 deben empezar a comprar leche externa de ganaderos que tenían una calidad muy similar a la suya, hasta el momento todo se hacía en San Mateo donde tienen sus raíces, en Lomo Gallego, del que lleva con mucho cariño el nombre su fábrica de quesos.

En 2010, comienzan a verse desbordados y el lugar sufría ya muchas reformas, con lo que comienzan los trámites para trasladarse, se ven en la obligación de dejar San Mateo y trasladarse a una zona industrial de Jinámar, con infraestructuras acorde a la alta producción y demanda de clientes, con buen posicionamiento estratégicamente, una nave diáfana con muchas oportunidades que se rehabilitó y en seis meses, ya en el 2012 la fábrica estaba montada, a partir de ahí empiezan a dispararse las ventas, a crecer y verse prácticamente en un sprint, hasta ese momento todo su marketing estaba basado en las calles, buscando hacerse una clientela y buscando el crecimiento.

Fue en 2013 cuando David ya puede quedarse en fábrica, es también cuando comienza a impulsar los productos, tanto en tarrina de queso fresco, como en la línea semicurados y curados. Hasta entonces el 100% de su producción identitaria era de queso fresco.

En 2014 las instalaciones vuelven a quedarse cortas, con lo que asumen el alquiler de otra nave cercana, utilizada entonces para la maduración de los quesos, llegando a 2015 y con él la llegada de los primeros premios, con una media de trabajadores de entre 10 y 15, fue necesario también crecer en recursos humanos por lo que la plantilla creció hasta 40 trabajadores. Sin embargo, en 2016 se ven nuevamente en la necesidad de ampliar infraestructuras, dado que las dos naves se quedaban pequeñas, se posicionaba el producto, llegaban medallas de oro y había que seguir avanzando.

En 2017 rehabilitaron una nueva nave en El Goro, una planta de 6.500 metros con unas instalaciones envidiables en todos los sentidos, tanto estructural como en maquinaria, dándole al producto más verticalidad si cabe y también más consolidación al producto en el mercado.

Las nuevas tecnologías han jugado un papel importante, ‘estamos prácticamente en el 70/80% de toda la producción, los operarios prácticamente ya no tocan el producto, este va todo a base de máquinas y eso hace que el producto sea mucho más lineal’ asegura David.

Otro de los avances tiene que ver con las cuadras, dice tener 15 cuadras concertadas que han crecido al mismo ritmo que ellos. Estas cuadras tenían una producción de 2.000 litros de leche en 2007, llegando a producir en la actualidad de siete a siete mil quinientos litros de leche diarios, han logrado triplicar la ganadería, caprino y vacuno, de hecho, le hemos apoyado en su avance porque de alguna manera son parte de la empresa, a nivel exterior. La materia prima llega a la fábrica con la mayor calidad posible, sin perder nada de frío, nada de propiedades, lo que ayuda a que el producto lo asimile todo en sus sabores y en los paladares de los consumidores.

En estos momentos tienen seis líneas de quesos diferentes, muy bien posicionados en todos los mercados. ‘En Tenerife estamos creciendo muy bien, con muchas ganas y formado grupo allí que es lo importante. Presentes en todas las áreas de alimentación en Canarias, por fortuna y gracias a toda esta trayectoria, ha calado bastante y al final es el mismo cliente el que lo exige

Los premios son muy bien recibidos porque al final nos dan las claves para conocer y aprovechar lo que hacemos, la cata de los consumidores siempre serán el mejor termómetro para saber si el producto está cumpliendo con las expectativas e índices de calidad.

Con palabras de reconocimiento y elogio, primero a su familia, sus padres quienes todavía siguen a pie de su hijo, su hermana Leticia, contable de su empresa y su cuñado Heriberto, maestro quesero, y luego al equipo de trabajadores, internos y externos, se despide David González Déniz, no sin algunas sugerencias de quesos para acompañar las comidas de Navidad.

El importante currículo de premios y reconocimientos al ‘Queso Lomo Gallego’ ha sido la presentación inicial de esta entrevista por Ezequiel López. Merecidos reconocimientos a tenor de la una historia de sacrificios y vicisitudes pasadas para el logro de una cosecha de éxitos.

Pueden escuchar el contenido completo de la entrevista a través del siguiente enlace de audio

Audio-entrevista por Ezequiel López-El Mostrador

Texto-Lucía Santana-Canariasopina.com



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