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María Sánchez: ‘Fiestas de San Gregorio, ayer y hoy’

Artículo de Opinión. En apenas ocho días celebraremos una de nuestras fiestas patronales o, lo que es lo mismo, celebraremos el día de San Gregorio Taumaturgo

A esta que escribe y que, desde hace tiempo peina canas, le vienen a la memoria los muchos faustos que han pasado por mis ojos, por lo que hoy los traigo como recuerdos y que vean como vivíamos aquellas fiestas. Para empezar, era de obligado cumplimiento estrenar ropa o zapatos. Unos u otras podían ser heredados de tu hermano o hermana mayor, pero, tú, estrenabas ese día.

Segunda condición era, ir a la misa temprano o esperar a lo que llamábamos “la función” que, en este caso, se celebraba por la tarde ya que la procesión salía por la tarde-noche como ocurre en la actualidad.

Partíamos de casa, dando saltos y brincos con cinco pesetas en la mano, hasta el lugar donde estaban instalados los cochitos y las casetas de las tómbolas con sus inolvidables “chochonas” Allí jugábamos unos números para tentar a la suerte pero, esta nunca tentaba a los niños, solo a los mayores que eran los que protestaban cuando, después de gastarse las cinco pesetas, ya se ponían de mal humor y comenzaban a gritar, entonces se le daba el número de otro taco ¡Listos que eran los de la tómbola!

Las calles olían a castañas tostadas, almendras garrapiñadas, azúcar quemada y, como no, a calamares asados. La música de los cochitos se hacía oír por todo el recinto que, en aquella época a la que me remonto, se hacía en la Urbanización Mayor que se habilitaba para tales actos, poniendo picón para mitigar los resbalones que ocasionaban las lluvias.

La tarde y hasta la hora de la función y posterior procesión, se pasaba dando paseos desde el parque Franchy Roca, antes León y Joven, hasta donde el cuerpo aguantara. Ya llegada la hora salía la procesión por las calles de costumbre. Era, y continúa siendo costumbre, lanzar granos de trigo al Santo por parte de varios vecinos, hoy sus hijos han tomado el relevo en esa tradición.

Sin embargo, las fiestas hoy día han dado un giro de ciento ochenta grados. Antes teníamos verbenas que hoy han sido sustituidas por concurso de música dj’s, donde la música hace estremecer hasta las paredes, pases de modelo o exposición de los conocidos 4×4.

Las tómbolas con sus chochonas han sido reemplazadas por la venta de perritos calientes y hamburguesas o churros rellenos de crema pastelera o chocolate. Atrás quedó aquellos olores a carne frita, churros de los de verdad y, por supuesto, los estrenos de ropa pues hoy estrenamos casi cada día.

Lógicamente, estos son recuerdos de una nostálgica que reconoce que los tiempos cambian como debe de ser.

Pasen todos y todas unas felices fiestas de San Gregorio



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