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Carlos J. Jarquín: ‘Violeta Barrios de Chamorro: 90 años de su natalicio’

Artículo de opinión. “Sin libertad de prensa, no hay libertad de pensamiento”. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal

En este último siglo en Nicaragua únicamente han sido presidentes dos personas; Violeta Barrios de Chamorro (1990/1997) y el ingeniero Enrique Bolaños Geyer (n. 1928) presidente (2002 /2007). Los demás han sido gobiernos totalitarios y constantes corruptos, estos dictadores inhumanos han impregnado abundante desconsuelo en la población nicaragüense, la desgracia que ellos han provocado tiene una historia manchada de sangre, luto e incalificable decaimiento.

Violeta Barrios Torres más conocida como Violeta Barrios de Chamorro (n. el viernes 18 de octubre de 1929) en Rivas, Nicaragua. Es política y periodista, fue presidenta de Nicaragua desde el 25 de abril de 1990 hasta el 10 de enero de 1997. Su esposo fue Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, (1924-1978) fue periodista, escritor, empresario y político, en el 2012 fue designado Héroe Nacional de Nicaragua con el título de “Mártir de las libertades públicas”.  Sus hijos son; Pedro Joaquín, Claudia, Carlos Fernando y Cristiana Chamorro Barrios.

Primera mujer presidenta electa en América

En América pocas mujeres han tenido el dorado privilegio de ser presidentas, Barrios ha inspirado a muchas mujeres y seguirá inspirando a muchas generaciones. “Violeta fue la primera mujer en el continente americano en ser electa al cargo de presidenta de la República y tercera mujer en ocupar la posición de jefa de Estado y jefa de Gobierno en el continente americano, después de Isabel Perón y Lidia Gueiler Tejada”. Otras dos mujeres centroamericanas han sido presidentas: Mireya Elisa Moscoso Rodríguez (1946) fue presidenta de Panamá (1999-2004) y Laura Chinchilla Miranda (1959) fue presidenta de Costa Rica (2010-2014).

Los líderes que conducen por el camino equivocado son unos verdaderos fracasados y sus seguidores de una u otra manera también lo son. La ciudadanía nicaragüense ha vivido de dolor en dolor, de llanto en llanto, de tristeza en tristeza por muchas generaciones. Desde 1979 hasta 1990 fue la década más sangrienta en la historia de Nicaragua, en esos años el dolor se refugió en todos los hogares de la Patria, esa guerra de absoluta incoherencia lo único que dejó fue a un país dividido, herido e inundado de dolor, rencor y en extrema pobreza.

El 25 de abril de 1990 llegó al poder una mujer de eterna e indescriptible admiración, ese día Nicaragua inició a vivir un agradable paisaje. Si la señora Violeta no hubiese ganado esas elecciones hoy la dictadura de Ortega fuera superada enormemente a la de Cuba y Corea del Norte… “El gobierno de doña Violeta fue un gobierno de transición que alentó la paz y la esperanza en el pueblo nicaragüense. Logró reducir la deuda externa, y recuperar la libertad económica. Desarmó a la Resistencia, y redujo el Ejército, que había crecido demasiado en el gobierno anterior. Se dio una apertura democrática, y se favoreció la libertad de organización y expresión. No pertenece a ningún partido. Entregó el poder mediante elecciones libres”.

“Sueños del corazón”

Violeta Barrios en su libro autobiográfico titulado; “Sueños del corazón” inicia con una carta de agradecimiento titulada; “reconocimientos”, el último párrafo dice: “A todos los que llegarán a ser presidentes de Nicaragua después de mí les digo: no olviden nunca que una vida en el servicio público no es una tarea sencilla. Nuestras acciones deben estar siempre guiadas por un espíritu de autosacrificio, honradez y competencia”.  Lamentablemente su sucesor Arnoldo Alemán (n. 1946) presidente (1997-2002) fue un ordinario corrupto. Desde el 2007 Nicaragua vive en plena oscurana, donde los derechos humanos continuamente son irrespetados y la libertad de expresión vive “encadenada” e inundada de depresión.

Un presidente debe gobernar para toda la ciudadanía en general, en el prólogo de este maravilloso libro ella recuerda; “Fui elegida por una mayoría de los nicaragüenses, pero goberné para todos, sin distinciones políticas, religiosas, étnicas o de cualquier otra cosa. No di cabida en mi corazón ni al odio ni a la revancha y siempre dije que sin reconciliación y perdón era muy difícil reconstruir nuestra Patria. Quise una Nicaragua de todos y para todos. Una nación con ciudadanos capaces de convivir armoniosamente en medio de la diversidad de signos ideológicos”. La historia de Nicaragua y del mundo con brillante distinción recuerda y recordará a Violeta Barrios de Chamorro, ella ha sido y siempre será símbolo de infinita gloria e inspiración.



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