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Santa Brígida y la protección contra incendios en un municipio urbano y forestal

Un artículo de opinión y reflexión de ANDO Sataute sobre la necesidad de poner en marcha las propuestas de mejora, difusión y formación ante el riesgo de incendios

El conato ocurrido la mañana del viernes 2 de agosto en El Galeón tenía los ingredientes de un fuego de interfaz de urbano forestal. La rápida actuación de los medios de extinción del Cabildo de Gran Canaria, por un lado, el dispositivo del Consorcio Insular de Emergencia, con su base en San Mateo y los medios de la Consejería de Medio Ambiente, brigada helitransportada y cuadrillas de tierra, consiguieron controlar rápidamente el fuego y evitar que entrase en contacto con el barranco en la zona de la Vuelta de El Molino, rico en vegetación altamente inflamable como palmeras y eucaliptos. Pero creemos que debemos preguntarnos qué se puede hacer en un municipio como Santa Brígida, altamente expuesto a este tipo de incendios.

Hace ya muchos años que los incendios forestales han dejado de ser un “mal de los bosques”, para convertirse en una enfermedad del territorio. En las Medianías del Norte de Gran Canaria, se da una preocupante combinación de dispersión edificatoria, que unida a la presencia de terrenos agrícolas y ganaderos en desuso generan un paisaje altamente peligroso. En zonas como esta aparecen los llamados Incendios de Interfaz Urbano-Forestal.

La extinción de este tipo de incendios es muy complicada, porque hay que atender a la vez la protección de las personas y el avance de las llamas. Incendios de este tipo generan todos los años multitud de víctimas en el Mediterráneo, California, Australia y otras zonas del planeta donde se combina una alta densidad de población con un paisaje rural abandonado.

Ante este panorama cabe preguntarse qué se puede hacer en un municipio como Santa Brígida, que cuenta con barrios altamente expuestos a incendios de interfaz, Gamonal, Pino Santo, Llanos de María Rivera, Bco. de Las Goteras, etc.

Santa Brígida cuenta desde 2014 con un Plan de Defensa Municipal contra Incendios Forestales, que fue elaborado bajo la supervisión del Servicio de Medio Ambiente y financiado por AIDERGC (Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria). En este documento se plasman las principales estrategias para evitar que los incendios afecten a la población. A la entrega a la corporación municipal por parte de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, este documento fue metido en un cajón y dejado en el olvido.

En la legislatura pasada se realizaron charlas en diferentes Asociaciones Vecinales, como Pino Santo Alto y Llanos de Mª Rivera, para concienciar a la población de la necesidad de corresponsabilizarse de este grave problema de Seguridad Ciudadana. Pero no es suficiente, queda mucho por hacer.

Una de las ideas fuerza es sin duda la necesidad de que las viviendas en el medio rural cuenten con una franja de seguridad de al menos 15 metros limpia de vegetación seca, para que los posibles fuegos no lleguen a afectarles y sean por tanto seguras. Este precepto está recogido en la vigente legislación de prevención de incendios forestales, por lo que es de obligado cumplimiento. Tan solo la suma de muchas franjas de seguridad alrededor de las viviendas convertirá nuestro paisaje en un entorno seguro.

Desde ANDO Sataute instamos a las Administraciones competentes, principalmente al Ayuntamiento de Santa Brígida a que tome cartas en el asunto, al tener también competencias en la protección civil y que aproveche la existencia del citado Plan de defensa municipal como hoja de ruta, con el fin de conseguir cuanto antes un paisaje seguro en nuestras medianías.

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