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Gregorio Viera: “Las dos caras de la misma moneda”

El relato de lo acontecido saldrá a la luz más pronto que tarde y ustedes comprobaran que los aires de grandeza y los complejos son las dos caras de la misma moneda

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “Las dos caras de la misma moneda”

No es intención de esta reflexión, emitir ningún tipo de juicio de valor sobre la cara y la cruz que, en política, venden algunos y, la realidad en la que se han convertido sus intervenciones públicas, o de como otros a su alrededor intentan, sin conseguirlo, forzar la maquinaria para anular a sus adversarios, aunque estos, los adversarios sean compañeros del partido. Las distintas alianzas que se han tejido a lo largo y ancho de todo nuestro territorio regional demuestran que esas caras, aunque parecieran distintas, son de la misma moneda. En muchos partidos tradicionales, o no, nos esforzamos por ocupar espacios mediáticos para dar la mayor difusión al mensaje que queremos transmitir y a las acciones que lo apoyan, mientras que, por otro lado, intentan minimizar, e incluso ocultar, aquellas otras que se contradicen con dicho mensaje.

No hablo de un ejercicio de demagogia para tergiversar la opinión pública, aunque también lleve cierta dosis de ello, sino como resultado de una estrategia comunicativa de la formación política, con la que se podrá estar o no de acuerdo en cuanto a su eficacia a corto y medio plazo, pero que no es susceptible de ser valorada desde un punto de vista ético, moral e incluso legal. En definitiva, dicha valoración debería recaer sobre los hechos que se comunican, no sobre cómo se comunican. Hablo de hechos como la subida de salarios o contratación de asesores y asesoras. Desde un enfoque estratégico, tan importante es incorporar de una forma equilibrada las expectativas en la comunicación, como medir la percepción de los hechos respecto a los compromisos políticos que asumimos y a la decencia en nuestro comportamiento.

Probablemente y a riesgo de simplificar, podría decirse que la identificación de las expectativas y con ello, los compromisos que asumimos y el comportamiento que se presupone, son las dos caras de la misma moneda que los partidos políticos han ido sorteando para dar carta de naturaleza a determinadas acciones que la ciudadanía no termina de digerir. No quiero decir que no se ajusta a derecho, quiero decir que no es ético, ni hacerlo, ni criticarlo con la boca chica, como se ha evidenciado, porque me atrevería a afirmar, que algunas afirmaciones que se han publicado sobre los salarios y las contrataciones, según se esté en el gobierno o en la oposición se pone el énfasis y para eso, también somos expertos. Las hemerotecas están llenas de una cosa y la contraria. Lo que me sorprende es que todavía se siga jugando a crear incertidumbre sobre el devenir de la política local, como si lo que ha ocurrido hasta la fecha e aireado en los medios, no fuera suficiente para hacernos una idea de como está el percá político y las querencias personales que también las incorporamos a este juego.

Esta incertidumbre que vuelve y el riesgo de desafección que impregna a la ciudadanía, motivada por decisiones que no se han sabido explicar, fomentan el populismo ramplón que clasifica a todas las personas que hacemos política de igual manera. Pongo como ejemplo que en el mandato anterior nos bajamos el salario el 20%, ganaba menos en el Ayuntamiento que en mi plaza de funcionario, con una responsabilidad infinitivamente mayor, lo decidimos así, claro, por la situación por la que atravesaba la ciudad, pero también me dije que si volvía a la política municipal no permitiría que volviera a suceder, recuperaría ese 20% que tanto daño hizo en mi familia, pero hay que explicarlo, hacer pedagogía y no demagogia de ello, no hablo de otros lugares, hablo de Telde y concretamente de una decisión libre que tomamos en el 2015.

Sin embargo, hoy día, quienes tenían claro que esta situación del 20% no se volvería a repetir, que en su huida hacía adelante para conformar un pacto como fuera, traería consigo, exigencias aceptadas para la contratación de asesores y asesoras, personal para el gabinete de comunicación, protocolo, etc., con nombre y apellidos. También como quedaría el tablero de ajedrez después de ese pacto. Me inquieta las mentiras, el doble lenguaje, los faroles lanzados al aire, por si con ello se logra obtener aquello que tanto se ansía y de paso dejar el camino expedito a quien te sopla al oído, sabiendo además, por su pasado que nada bueno trae consigo y no es una afirmación gratuita, el relato de lo acontecido, saldrá a la luz mas pronto que tarde y ustedes comprobaran que, los aires de grandeza y los complejos son las dos caras de la misma moneda,…con pluma del Faycan.

Con pluma del Faycan “Las dos caras de la misma moneda”



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