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Gregorio Viera: “El mundo se te viene encima”

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “El mundo se te viene encima”

Esta expresión que utilizamos a menudo cuando situaciones adversas, que no adivinamos a priori a que se deben, se suceden en nuestra vida y que tratamos de campear de la mejor forma posible. Recientemente hablaba con una compañera, que tomó posesión de su acta de concejala el pasado 15 de junio y que se veía con mando en plaza nada más inaugurar el curso político. Reconoció que no dejó de llorar en todo el día debido, me decía, a que el mundo se le venía encima.

Los caminos de la política, o para ser más exactos, de las negociaciones son inescrutables. Cuando todo parece que va rodado, salta una chispa y cualquier avance alcanzado se convierte en moneda de cambio para seguir alimentando los egos o las fobias de quienes están llamados a garantizar el mejor acuerdo donde todas las partes ganen, o al menos tengan esa sensación, cualquier acuerdo donde la percepción es de pérdida, garantiza un cilo político convulso por no saberse cerrar las heridas. Hablamos de lo extraño que es la política y como acuerdos cerrados a altas horas de noche es abierto en canal en las primeras luces del alba.

Esta compañera me relata que había sido duro, ilusionarte e ilusionar a tu familia, porque tendría al final en casa a una concejala que llevaría varias áreas en su ayuntamiento y que significaba un reto personal, pero también calibrar y medir la capacidad de aguante de su familia ante el panorama que se avecinaba y que no es otro que compartir la vida política y social, con la familiar, le puse como ejemplo lo que me sucedía cuando salía a comprar en el municipio, comer en algún restaurante de la zona o simplemente tomar algo sin más; no dejas la responsabilidad en el despacho. Al final todo eso, por lo que has luchado, por la ilusión que coges y que trasladas a los tuyos como forma de empoderamiento personal, pero también para llevar a buen puerto la responsabilidad que han depositado en una, decía, salta por los aires y te quedas descolocada, sin saber a ciencia cierta si la decisión que se ha tomado, sin contar contigo, es la más acertada y es cuando el mundo se te viene encima.

Pero no solo en la política, en la vida personal, más en unas que en otras, el mundo se nos viene encima cuando comprobamos en nuestras propias carnes que nuestro alrededor renuncia a tratarnos como iguales, porque han decido, sin contar con nosotros y nosotras claro, que nuestra diversidad sexual les afrenta, les incomoda, les inquieta, les deshonra, en definitiva el miedo a lo que desconocen, a lo que consideran antinatural y realizan campañas, sin complejos, para anular nuestros derechos, nuestra honra, nuestra vida. En unas jornadas que se realizan en un municipio grancanario se pone en evidencia que no hay peor armario que el que uno construye, por defensa, por miedo y es a lo que nos conducen ciertos grupos políticos que amparados en la democracia y el ejercicio libre de sus derechos los utilizan para denigrar y estigmatizar a la diversidad, nuestros niños y niñas comprueban en sus carnes que el mundo se les viene encima, porque en vez de encontrar un apoyo, un referente que les ayude a comprender lo que les sucede, se encuentran con una pared de odio y rechazo.

Se te viene el mundo encima por las pérdidas, más que por las ganancias; en toda pérdida ganamos algo, tan solo hay que verlo, encontrarlo, darnos cuenta de lo que es, pero no nos educan para ello, no nos han enseñado a ser resilientes. Asumimos sin más lo que nos viene dado, sin adaptarnos, cuando en realidad la resiliencia consiste en la capacidad para adaptarnos positivamente a situación adversas. No es una condición innata en el ser humano, factores además del individual, como los familiares, comunitarios y culturales contribuyen en gran medida. Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso, es un proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en un contexto de gran adversidad.

Por lo tanto, cuando el mundo se nos venga encima, sea por cuestiones políticas, personales, familiares o laborales, parémonos un momento, respiremos profundamente, sabiendo además que la vida es un aprendizaje continuo; que los armarios, los miedos y la incertidumbre se conquistan con valores,…con pluma del Faycan.

Con La Pluma del Faycan_“El mundo se te viene encima”



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