Menú principal

Gregorio Viera: “No es desamor, es política”

Dar alas al gato no lo convierte en león, y en política cuando el bien es mayor, lo accesorio, lo anecdótico no es importante, y algunos sabiéndolo por sus años de negociación no vieron, o no quisieron verlo, que no es desamor, es política

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “No es desamor, es política”

La política tiene la virtud de hacer extraños compañeros de cama, esta frase atribuida al estadista Winston Churchill, y que tan magistralmente fue utilizada y matizada por el genial Groucho Marx, pone de manifiesto la cruda realidad en la que, diariamente, nos movemos, y donde las formaciones políticas que gobernamos, o que aspiramos a gobernar, somos capaces de entrar en contradicciones, pensando eso si, al menos así lo manifestamos, en que es lo mejor y lo que la ciudadanía ha demandado en la urnas. No es casualidad que tras las elecciones del pasado día 26 de mayo y visto el resultado electoral las formaciones políticas con opciones o no, entramos en una carrera que, visto lo visto, nos descabalga mucho antes de empezar la carrera para liderar un gobierno, aunque no lo sepamos o no queramos darnos cuenta.

En el 2011, nuestra ciudad vivió un episodio político de tal envergadura que hasta el día de hoy ha llegado sus consecuencias. En esas elecciones y, lo traigo a colación ahora, pues como se dice muchas veces en la política tenemos memoria de pez, se dieron los números suficientes para un pacto y así iba encaminado entre fuerzas progresistas. Por ese entonces quien haría inclinar la balanza para un pacto a un lado u otro fue Coalición Canaria. MXT se negaba a entrar en un gobierno de centro derecha y al final, en el tiempo de descuento CC, se baja del taxi y otorga sus dos concejales al pacto PP+CIUCA, dando mayoría absoluta a ese equipo de gobierno. Equipo que dos años mas tarde lo abandona CIUCA, por aquello de la desconfianza.

En aquel entonces dijeron que: “sería un gobierno para las personas, con vocación de cambio y que aporte aire nuevo porque Telde necesita un impulso político de primer orden, que la situé en la senda de progreso y bienestar”, ¿les suena de algo?, es mas, se acusó al dirigente socialista en ese momento, de torpedear el cuatripartito que negociaba por ese entonces un nuevo gobierno para ciudad. Estos seriales a los cuales nos vamos acostumbrando elección tras elección, conforma la fauna política que cada cuatro años nos ocupa cada día hasta la fumata blanca y posterior elección de quien ostentará el bastón de mando y la conformación de una mayoría necesaria para gobernar la ciudad. No se trata en muchos de los casos de desamor, es política y, lo que ahora está amarrado en un abrir y cerrar de ojos queda en el aire donde los mas avezados logran su objetivo, gobernar.

En el 2015 las cosas fueron cambiando, la aritmética hacía posible un gobierno de progreso y nos pusimos manos a la obra para llevarlo a término, empezamos por donde tenía que ser, el proyecto, las ideas, el programa, el compromiso, nuestras reuniones y acuerdos se hicieron públicos, también nuestros desencuentros pero que al final hubo un documento que ratificamos y que se erigió en la columna vertebral de un acuerdo de progreso, con luz y taquígrafos, y al final vinieron las áreas, los perfiles, los acuerdos de gobernanza. Cada grupo cedió para llegar a buen puerto y así se hizo, ese compromiso por escrito siguió a pesar de las rupturas. Entendimos por aquel entonces que se nos presentaba una gran oportunidad para cambiar, para mejorar, era un reto importante, pero, sobre todo, nos animaba el poder mejorar el bienestar de la ciudadanía teldense, que debiera ser el fin primario de todo munícipe para con sus conciudadanos y conciudadanas.

Por eso ahora cuando miras alrededor y ves como de la noche a la mañana, fuera como fuera e interviniera quien o quienes intervinieran para que, en unos segundos, la desconfianza, la comunicación capciosa, las ofertas de ida y vuelta, pero sobre todo los cantos de sirena, empujen a uno a tomar una decisión que nos pesará en la conciencia, sabiendo además que tras de uno hay un apoyo mayoritario a la decisión tomada, y si no se tenía la certeza, porque una cosa es lo que uno crea o te hagan creer y otra la cruda realidad que está delante y alguien se empeña en taparla, desdibujando lo que era un grito a voces. Llegados a ese momento la cordura debería haber imperado y quienes tenían la capacidad de hacerlo, antes de que ocurriera, pararlo, dar alas al gato no lo convierte en león, y en política cuando el bien es mayor, lo accesorio, lo anecdótico no es importante, y algunos sabiéndolo por sus años de negociación no vieron, o no quisieron verlo, que no es desamor, es política…, con la pluma del Faycan.

Con la pluma del Faycan “No es desamor, es política”



Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: