Con 'La Pluma del Faycan' para El Mostrador

Gregorio Viera: “Quo vadis Telde”

Esta ciudad no aguanta más experimentos, es hora de tener tranquilidad, sosiego, decencia y, sobre todo, oportunidades, para que esta ciudad vuelva a ser un referente, vuelva a situarse en el puesto que nunca debió perder

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “Quo vadis Telde”

Quo vadis es una expresión latina que significa “¿Adónde vas?” y relata una de las leyendas más significativas del cristianismo en relación con el seguimiento de Cristo. Se trata de la historia que explica cómo San Pedro, en tiempos de la expansión cristiana, acepta la suerte de ser martirizado a causa del evangelio. También en la cinematografía tiene su impronta, Quo Vadis es una cinta de corte histórico, al que se le añade el componente religioso del cristianismo, amor y persecución por la creencia en la época de Nerón, la trata, la esclavitud y los amores imposibles son sus ingredientes.

Ahora que estamos en plena efervescencia electoral, llegando al cenit de esta campaña, larga campaña, donde las candidaturas a ocupar la presidencia de la corporación municipal se han despachado a gusto, en entrevistas y debates en distintos medios de comunicación, que han evidenciado que las espadas siguen en alto, que el roce no les ha dado cariñó, aunque algunos arrumacos los haya habido. Que a pesar de los llamamientos de algunos y algunas a la moderación y sobre todo, a poner sobre la mesa propuestas que vayan encaminadas a que nuestro municipio salga por fin del plan de ajuste, que es el verdadero lastre y salgamos del vagón de cola de los grandes municipios, pero ni con esas.

Sabemos que el papel lo aguanta todo, pero al menos cuando vamos a los medios y decimos lo que decimos o proponemos lo que proponemos, deberíamos tener un poco de rigor y no confundir a la ciudadanía con propuestas que a priori, saben que es imposible llevarlas a cabo, tergiversan la verdad, que es lo mismo que mentir y si no lo saben, peor me lo ponen. El desconocimiento no evita el cumplimiento de la norma, de los acuerdos, de los compromisos. Sé de antemano que las candidaturas no son iguales, que las certezas o las dudas de algunas no son comparables a otras, créanme que lo sé, pero en esta ocasión no puedo separar la paja del trigo, flaco favor haría si intentase discriminar a unas sobre otras, ni siquiera esta reflexión está pensada para pedir el voto para una u otra candidatura.

No me gustan los cordones sanitarios en política, algunos partidos ya lo hicieron en las elecciones generales, denota desesperación, miedo, incapacidad, porque cuando haces o dices eso, te echas en manos de otros, porque nadie en su sano juicio se atreve a pronosticar una mayoría aplastante para llevar las riendas de este municipio, seamos sensatos políticamente hablando, porque la política tiene la virtud de hacer extraños compañeros de cama y la evidencia está ahí. Porque cuando dices eso y lo incumples, la ciudadanía podría exigir a nuestros dirigentes que lo incumplen que se vayan para su casa, porque si no mantenemos la palabra, que nos queda.

La ciudadanía teldense sabe que el “Quo vadis Telde”, tiene respuesta, vamos que si la tiene, porque los acordes que suenan en estos tiempos son desafinados y algunos desafortunados, donde se utiliza el insulto como arma para descalificar al adversario o adversaria, permitiendo algunos y algunas con sus silencios, ser convidados o convidadas de piedra. Emponzoñar la vida política local no es bueno, no reconocer los aciertos de tus adversarios es tan malo como no reconocer tus desaciertos, porque no nos ponemos en la piel del otro, porque a veces, no nos paramos a pensar a donde vamos, porque importa más lo que yo quiero que lo que quiere la ciudadanía y eso sabemos mucho.

Porque a veces, no sabemos que queremos para la ciudad que decimos que defendemos, porque en realidad no escuchamos los problemas de las personas a las que decimos que defendemos, porque en definitiva a donde vamos es para coger el poder, para con él, acallar nuestro ego y poner alrededor a quienes lo alimenten, porque la altura de miras que se exige muchas veces, es para lo nuestro, pero si es para los demás, no hay altura de miras. Sin complejos dicen algunos para gobernar esta ciudad, pero son precisamente esos complejos, los que han impedido que avancemos como cuarta ciudad del archipiélago.

Esta ciudad no aguanta más experimentos, bastantes hemos tenido a lo largo de los años, es hora de tener tranquilidad, sosiego, decencia y, sobre todo, oportunidades, para que esta ciudad vuelva a ser un referente, vuelva a situarse en el puesto que nunca debió perder, puesto al que por acción u omisión la hemos conducido. El próximo domingo día 26 de mayo podremos decir; Quo vadis Telde…, con la pluma del Faycan.

Con la pluma del Faycan “Quo vadis Telde”

 

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