Con 'La Pluma del Faycan' para El Mostrador

Gregorio Viera: ‘Historias vivas’

Se trata de hacer de nuestra historia, una historia viva por lo que hacemos, por lo que haremos y sobre todo porque será la historia de nuestra ciudad y si fuera necesario, habría que reescribirla

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “Historias vivas”

En estos tiempos de impostura, de mentiras construidas de medias verdades, de mostrar ignorancia o desconocimiento en lo que acontece a tu alrededor a sabiendas, que lo que sucede se debe más al error propio que al error ajeno, me viene a la memoria el tributo que le hizo Joan Manuel Serrat en su disco Cantares al poeta Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Nuestras historias, historias vivas de caminos recorridos, de silencios rotos, de conversaciones de pasillo, de charlas de acera que recobran ímpetu ante tanta insolencia majadera, de quienes no quieren reconocer que por más que se empeñen, no están a la altura política que la ciudadanía demanda.

Caminamos hacia dos campañas electorales, en abril y en mayo, donde el mercadeo o regateo, al cual estamos dispuestos o dispuestas a jugar para satisfacer los egos, los contraponemos con las demandas sociales y no se nos mueve ni una arruga para erigirnos de facto, en defensores a ultranza de una sociedad mas igualitaria, mas justa que demanda más derechos, más hechos, sin que estos, los derechos, hayan sido la piedra angular que haya anidado en nuestro quehacer diario, en tu historia viva. Una imagen robada de una reunión, de un acto donde se demanda derechos, donde se pone sobre la mesa carencias sociales, vale más que mil palabras, cierto, pero llénala de vida, de contenido, de historia.

Cada persona, cada historia de vida, lleva una mochila a su espalda y quienes quieran proyectar en la realidad social de su municipio, isla, comunidad o país, sus sueños, esa mochila ha de estar llena de lo que hizo y de lo que hace, de lo que hizo y quiere hacer, sin contradicciones entre la palabra y los hechos. Una mochila con un compromiso social, sin ataduras, sin cargas, sin poner por delante a los suyos, como he escuchado algunas veces en política y eso, no está bien; “hay que echar una mano a los nuestros”, vergüenza de historia, vergüenza de mochila, que tan solo sirve para demostrarnos que cuando el interés general se convierte en lo nuestro, mal vamos, pero que muy mal y ese tipo de políticas, lo haga quien lo haga habría que expulsarlos de lo público.

No solo elegimos, a quienes nos van a representar en el salón de plenos, en los parlamentos, elegimos las formas, elegimos las propuestas, elegimos el hacer; ponemos en una propuesta política nuestras esperanzas, para que haya una verdadera transformación social y eso lo conseguiremos si en nuestra historia de vida, hemos trazado un relato autobiográfico que llene nuestra mochila de vivencias, valores, ideas, proyectos, planteamientos vitales, relaciones sociales. No podemos pedir aquello que no somos capaces de dar y en política la coherencia se convierte en pieza fundamental para esa transformación.

Debemos adaptarnos a la situación social, económica y política del momento, hacer planteamientos razonables, medibles y ejecutables. Debemos crear un relato con propuestas que contenga un objetivo claro, identificando sus fortalezas y debilidades, poniendo todos los instrumentos necesarios para conseguir su cumplimiento, realizando el esfuerzo que aunar capacidades, de convertir los equipos humanos que salgan de las urnas en verdaderos motores de esa transformación para los próximos 25 años de nuestra ciudad de Telde.

Su Plan General, su propuesta cultural, de ocio y deportiva, su desarrollo económico, incentivando a la pequeña y mediana empresa, fomentando sus zonas comerciales abiertas, apostando por la educación de 0 a 3 años; mejorando el acceso a la atención primaria y urgencias, creando bienestar y atención a los mayores y a la dependencia, presupuestos participativos, desarrollo de los recursos humanos, mejorar la contratación pública, crear una conectividad entre su territorio a través de un transporte público, hacer en definitiva una administración con mejores servicios públicos, transparente, cercana, eficiente y sobre todo, una administración que la sintamos como nuestra. Se trata de hacer de nuestra historia, una historia viva por lo que hacemos, por lo que haremos y sobre todo porque será la historia de nuestra ciudad y si fuera necesario, habría que reescribirla.., con la pluma del Faycan.

Con la Pluma del Faycan_”Historias vivas”

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