Con 'La Pluma del Faycan' para El Mostrador

Gregorio Viera: “La mochila”

No asumir con responsabilidad tus obligaciones, obliga muchas veces, a que las asuman quienes están a tú alrededor y no por ello deja de ser tus cargas

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “La mochila”

Para la política es mejor venir ligero de equipaje, que la mochila que cargas en tu vida, no interfiera en tus decisiones, ni siquiera interfieran quienes estando a tu alrededor pretendan llenar tu mochila de su carga. Con la vista puesta en las elecciones del próximo mayo, cada partido va marcando su estrategia para diferenciarse, al menos a primera vista, de los pronunciamientos de sus adversarios y evitar en lo posible las comparaciones, escondiendo en realidad su naturaleza y la fuerza que los mueve. Si no fuera porque tras esa piel de cordero que nos venden algunas formaciones políticas, se esconde una realidad, una tozuda realidad que nos pone sobre aviso cual es su mochila, cualquiera diría que su estrategia es entretener al personal mientras sacan rédito político a la publicidad gratuita que le hacemos.

Ciertamente que todo partido tiene su propia mochila y la historia está ahí, para que recapitulemos sobre su mayor o menor carga, su deber o haber con la sociedad, para valorar su aportación a un mejor bienestar, a la justicia social y a la equidad. Nuestra mochila personal políticamente hablando va en consonancia con la mochila partidaria, no se entendería que nuestras acciones fueran por un lado y las del partido fueran por otro, a no ser que en nuestra intima intención prevalezca las ansias personales que los objetivos comunes, que haberlos haylos.

Pero hablemos de la mochila personal, la que vas cargando a lo largo de la vida. Esa mochila en la que nos pesa más lo que depositan otros, que nuestras propias cargas. Esa carga emocional de sentimientos no expresados, por historias ajenas y propias claro, que en realidad reflejan que no avanzamos en la comunicación social, que llevamos un peso en los hombros como suele decirse y que difícilmente, podremos descargar de nuestro lomo si no asumimos que hay cargas que mejor es dejar a un lado, aligerar nuestra mochila para seguir avanzando. Hay que dejar atrás lo que no nos sirve, dejar en nuestro haber solo, lo que nos sirva como aprendizaje de vida.

No hace mucho tiempo, aún estando en el gobierno municipal, acepté y lo reconozco, meter en mi mochila cargas que en nada iban con mi cargo, asumí en un momento, determinadas conductas que poco se identificaban con el proyecto que representábamos. No te hace más digno, ni más fuerte, ni mejor persona el asumir responsabilidades ajenas, lo asumes porque sabes que la ciudadanía espera de quienes han elegido que estemos a la altura, que seamos capaces de mirar de frente y dar respuesta a sus demandas. Ahora, con el paso del tiempo analizo los hechos y me cuestiono si ha merecido la pena cargar en mi mochila toda esa carga que no fue o no fueron capaces de cargar en las suyas.

El tiempo debería ayudar para ir adecuando las mochilas de cada uno a sus propias necesidades, no asumiendo más allá de nuestra propia capacidad para digerirla, pero me temo, dada la tensión que se respira en algunos corrillos políticos locales, que seguimos llenando mochilas ajenas, incapaces de sostener la propia. No se trata pues de un acertijo que intente descifrar, no, hay que valorar el grado de compromiso que cada cual tiene con la ciudad, con lealtad, sin ambages, con proyecto y sobre todo, no venir con una carga en la mochila impuesta. Ahora es el momento de sacudirse y poner en la mochila lo que realmente importa, las personas y aunque parezca lema electoral, casi siempre lo es, pero créanme que ahora cuando descargo la mochila de cuestiones banales, las personas no se caen de ella y es porque uno lleva como montera, en su lucha diaria, como tantas y tantas otras personas, mejorar la calidad de vida y los derechos que nos asiste.

No asumir con responsabilidad tus obligaciones, obliga muchas veces, a que las asuman quienes están a tu alrededor y no por ello deja de ser tus cargas, hay que tener valor para enfrentarnos a nuestros propios miedos y afrontar de una vez la carga que llevamos en nuestra mochila o en la que nos cargan otros…, con la pluma del Faycan.

Con la Pluma del Faycan_’La Mochila’

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