Con 'La Pluma del Faycan' para El Mostrador

Gregorio Viera: “El titular”

Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy: “El titular”

Para finalizar el año quería ofrecerles una reflexión que no ahondará en el momento que vivimos, pues tenemos 364 días mas para hacerlo, ni siquiera sobre las bondades de la fiesta de la navidad que por obra y gracias a no se quien, convierte en bueno aquello que no lo era tanto, más claro, la hipocresía nos lleva a dar por bueno las felicitaciones amigables, que en otros momentos se nos niegan, los gestos dicen mucho y cuando estos sucesivamente son agrios, por mucha navidad que venga, no deja de ser lo que son, hipocresía pura y dura a la cual nos gusta jugar por eso de ser políticamente correctos, cuando en realidad seguimos actuando y pensando igual que antes de esta fecha.

Quería recoger todo lo bueno que el 2018 nos ha traído, olvidar todo lo malo que nos ha dejado y reconocer desde mi humilde pluma, a toda esa gente que día a día lucha para darnos un mundo mejor, por ello, no he puesto titular a esta reflexión de hoy, ustedes, que semana tras semana siguen estos comentarios  son el titular. Pero si hay algo que quiero confesarles, que no puedo pasar por alto, un titular de este año que no puedo obviar, “censura”. En algunas ocasiones he sido llamado para que mis reflexiones, que no son bienvenidas en algunas esferas, dejara de hacerlas y si las hiciese hablase de otras cosas y que la política la dejara a un lado.

Afortunadamente en mi conciencia pesa mas la libertad de expresión, mi pensamiento libre que las llamadas a capitulo porque no gustan mis reflexiones, que no tienen por que gustar, si siquiera interesar a nadie, pero cuando los guardianes de las esencias puras se alzan para clamar a los dioses para que una de sus ovejas vuelva al redil, a su redil, se denota que sus miedos infundados consiguen el efecto contrario dando alas no solo al pensamiento. Se equivocan quienes creen que desde una tribuna o desde su atalaya, pueden acallar a quien o quienes no comparten sus estrategias. Sus pensamientos los convierten a una especie de doctrina viciosa que insensiblemente, envuelve cualquier razonamiento rebelde, lo intenta inhibir, lo perturba, lo intenta paralizar y ahogarlo. La hegemonía que se pretende no puede usarse para ahogar a sus enemigos, porque enemigos no lo son, al menos quienes defienden el proyecto.

Ese titular que cualquier lector puede poner a este artículo debe basarse en un principio básico, respeten “su verdad”, la que guardamos celosamente en nuestros corazones y que por mil motivos la dejamos encerrada, en la falsa creencia de si no se dice no se sabe y si no se sabe no existe, pues existe y no debemos ahogarla, si lo hacemos dejaremos la puerta abierta a que su verdad, el sobrehumano poder que la sustenta, es el auténtico poder de esa hegemonía o sea el de saber quien manda.

Los titulares no deben inquietarnos, por eso atrévanse a ponerle uno, luego escriban sobre él y a lo mejor nos percibimos de otra manera, con nuestra verdad, la de cada uno y si no les convence siempre quedará aquello de inocente, inocente, feliz 28 de diciembre día de los inocentes…, con la pluma del Faycan.

Con la Pluma del Faycan: “El titular”

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