Colaborador Antonio Estupiñán

Opinión-A. Estupiñán: En Guayadeque (Ingenio) destaca la vistosa ‘Pared Volcánica’

Guayadeque es famosa por sus riquezas paisajísticas, sus grandiosas vistas panorámicas, sus múltiples contrastes magmáticos y coladas volcánicas de diversos y variados colores

El hoy espacio natural protegido del Barranco de Guayadeque, representa en la actualidad una de las reliquias mejor conservadas geológicamente a nivel del archipiélago canario. Guayadeque es famosa por sus riquezas paisajísticas, sus grandiosas vistas panorámicas, sus múltiples contrastes magmáticos y coladas volcánicas de diversos y variados colores, sus ricos pastos en agricultura, sus múltiples flora y fauna gracias a las riquezas de sus aguas de galerías y manantiales desde su nacimiento al borde del cono volcánico de la “Caldera de los Marteles” hasta su desembocadura en el litoral costero entre playa del Burrero y playa de Vargas, dividiendo en su recorrido a los municipios de Agüímes e Ingenio respectivamente.

En el barranco de Guayadeque hubo un importante asentamiento de nuestros antepasados aborígenes canarios (el tercero en importancia en Gran Canaria) así como numerosas necrópolis a través de sus cientos de cuevas ocupando un lugar destacado en nuestra maltrecha bibliografía arqueológica ya que de sobra es conocido el escaso interés mostrado en su día por el Patrimonio Arqueológico Provincial ante el consabido expolio de los restos aborígenes en múltiples cuevas funerarias, el desconocimiento y la ignorancia hicieron que se destruyera y se saqueara gran parte de nuestra prehistoria aborigen, sin embargo el Museo Canario es poseedora de numerosos restos encontrados en éste gran valle-barranco de Guayadeque en la mayor parte de sus itinerario.

En la actualidad este legendario barranco de Guayadeque lo visitan anualmente más de medio millón de turistas e isleños donde quedan maravillado ante tanta belleza que ofrece este paraíso de variadas vegetaciones desde la zona del puente siguiendo hacia el Museo de Guayadeque lugar que acogen  un centro de interpretación e historia natural y aborigen que vivieron en este barranco donde posteriormente los turistas y quienes lo deseen prosiguen hacia Cueva Bermeja y Montaña las Tierras, asimismo en este legendario e histórico barranco se encuentran varios afamados restaurante donde se pueden degustar los típicos platos culinarios canarios e internacionales. Los turistas e isleños en el recorrido de unos ocho kilómetros de longitud,  pueden apreciar las constantes variaciones lávicas, sus abruptos desfiladeros, sus grandes caideros fluviales y sobre todo sus grandes masas rocosas con diversas formas caprichosas en cuyas alturas se acercan a los 500 metros desde la base del barranco. El Barranco de Guayadeque, tuvo su periodo volcánico en tres fases magmáticas al igual de las que formaron simultáneamente por separados la formación de la isla de Gran Canaria, la creatividad y el contraste de las paredes volcánicas han sorprendido a geólogos e historiadores como un hecho sin precedente ante sus peculiaridades características magmáticas, la misma tuvo sus inicios en el Mioceno Medio (hace unos catorce millones de años), siendo la segunda fase en las coladas volcánicas en el Plioceno (entre tres y cinco millones de años), la tercera y última fase fue en el periodo Cuaternario (un millón de años, hasta nuestros días).

Dentro de las numerosas y curiosas formaciones de rocas y magma llama poderosamente la atención para los amantes de nuestra geología el llamado “Cuchillón o Pared de lava volcánica y rocosa”, ésta comienza en el oeste del barranco de Guayadeque (cercano a Montaña Las Tierras) en el lugar conocido como “Cueva Domingo” (Ingenio) y siguiendo hacia el sureste termina en Barranco Hondo, cercano al barrio de Temisas (Agüimes) en su vertiente sur con un recorrido de varios kilómetros y en su parte norte lo atraviesan varios barrancos donde se puede apreciar dicha pared volcánica/rocosa  a través de la “Caldera de los Marteles” según los expertos y los entendidos, no se explica el cómo ésta débil “pared volcánica” entre cinco y veinte metros de altura y de tres a seis metros de anchura, con varios millones de año de antigüedad, haya sobrevivido sin caerse hasta nuestros días.

(*)  Articulista en diversos medios Digitales de Información  

http://www.antonioestupinan.com

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