"Lydiando" en opinión de Lidia Mejías para El Mostrador

En mi opinión Lydiando.- Al voluntariado

El voluntario es una figura a cuidar, a respetar, y a impulsar, sobre todo a aquellas personas que las ejercen con el mayor de los sentimientos que es el amor hacia los demás

Y de lo que debería de nutrirse todas las organizaciones políticas

Reconozco que no hace mucho desconocía la figura real de lo que significa el voluntariado. En mi caso este concepto siempre venía adherido a las grandes organizaciones como Cáritas, Cruz Roja, Banco de Alimentos etc., lo demás venía dado por la necesidad de ayudar a los demás y aportar dentro de cada una de nuestras esferas privadas, lo que el prójimo necesitara y tuviéramos la posibilidad para dedicarle a estos menesteres.

El voluntario es aquella persona que invierte su tiempo, esfuerzo e incluso dinero en ayudar a los demás sin esperar ningún rédito. Aunque la verdad es que el ser voluntario es muchísimo más que hacer una acción determinada, hay una esencia en cada uno de ellos.

Una vez leí que cualquier pequeño gesto, contribuye a sentir una felicidad interna y a provocar un sentimiento de felicidad en los demás, que puede ir desde ayudar a una persona a cruzar la acera, hasta rellenarle el papel en un registro público.

Ese refrán de “Dios los cría y ellos se juntan” se cumple en la mayoría de los casos, por lo que últimamente me ha tocado reunirme con personas que dedican mucho tiempo de su vida personal para ayudar a los demás y aportar un poco de alegría. Está claro que este sentimiento o necesidad de ayudar a alguien viene intrínseco en la persona no es algo que se pueda aprender porque si no vendría forzado por la intención de obtener beneficio personal de alguna forma y con un fin determinado.

Va por ellos esta reflexión, a aquellas personas que nunca tienen un “no” por respuesta, que intentan solucionar los problemas de los demás aunque no les afecte directamente. Los admiro, admiro su dedicación, admiro su frescura a la respuesta a un problema, admiro la poca maleabilidad que da la inexperiencia en determinadas cosas.

Llevando este sentimiento al ámbito político, la Constitución Española recoge en su artículo 68 apartado 5 “Son electores y elegibles todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos políticos”, sin tener en cuenta titulaciones, preparación o trabajo previo en la gestión de lo público y lo privado; lo cual me parece de lo más acertado ya que tiene que ser lo más accesible posible, para que todas aquellas personas que quieran y puedan dediquen su tiempo a encargarse de los problemas de la ciudadanía.

Ahora bien, debería obligarse a las personas que se presentan por cada uno de los partidos políticos que demuestren su vocación de servicio, por tener una trayectoria de voluntario en diferentes organizaciones, ONG y venir con ese aval para no llevarnos sorpresas de los enriquecimientos propios o el uso de la administración con otros objetivos que no sean los públicos o el trabajar por los demás.

Siempre he dicho que la vocación de servicio “no puede nacer en el salón de plenos”, tener representantes públicos que no tengan la responsabilidad o la suficiente sensibilidad con los problemas de los ciudadanos es lo que hace que cada año los vecinos y vecinas se encuentren cada vez más alejado de la “casta” política.

Más voluntariado, y menos trepas en los partidos políticos, que nos guste o no es el medio que nos da nuestra normativa para poder representar o participar de manera activa en la política local, regional o nacional.

Por lo general, con honradas excepciones, aquellos que sobreviven no son los más válidos sino los que saben amoldarse a las situaciones de nulas críticas y pensamiento centralizado. Me encantaría que se fijaran más en las personas que ejercen cada día el ser voluntario, para que dejaran de quejarse por el tiempo invertido en sus vidas, con lo poco que se les paga, o con lo agotados que están por “salvar” a la ciudadanía.

El voluntario es una figura a cuidar, a respetar, y a impulsar, sobre todo a aquellas personas que las ejercen con el mayor de los sentimientos que es el amor hacia los demás y de lo que debería de nutrirse todas las organizaciones políticas.

Y como dice Eduardo Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.”

Lydiando-Al Voluntariado

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